Todo era diferente... En una realidad paralela, una en la que podía conseguir a cualquiera, miro a través del espejo y le miró por última vez antes de desaparecer para siempre...
Ella sabía que el sólo le haría más daño, pero aquella noche era la última y lo sabía, su corazón estaba demasiado roto...
Había repetido esto cada vez que discutía con el, con ella misma, la chica del espejo era lo único que la devolvía la paz, era tranquilidad...
Cruzó y volvió a refugiarse en los recuerdos (pocos) en los que fue feliz con el... Sacó su vieja pitillera y se llevó un cigarro a la boca... Lo encendió y se sentó en el borde del espejo, un gran vacío se extendía a sus pies, giró la cabeza hacia su cuerpo inerte, su pelo rubio, sus ojos cerrados, su camisón blanco, sus uñas despintadas, su posición fetal, los brazos de él a su alrededor, que bonito parecía ahora... Una lágrima calló sobre su mejilla...
Miró al vacío y saltó, agarrando con ella el espejo que se rompió en mil pedazos... Poco a poco vio su caída en tercera persona... Su corazón se paró, una última lágrima, calló, estaba abajo, viva pero atrapada, sacó otro cigarro y cogió un pedazo de espejo, miró y se vio, vio el hospital... Estaba en coma, nunca despertará, pero al fin, al fin es libre...
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